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​​Se entiende por “circular” cuando una economía es restaurativa y regenerativa, ya que desde el diseño de sus productos ayuda a que éstos tengan una mayor utilidad y valor a través del tiempo, evitando así la obsolescencia programada. Esta economía tiene también un enfoque de servicio funcional, lo que significa actuar más como prestadores de servicios que vendedores de productos. La economía circular tiene como principios:

  1. Diseñar eliminando residuos.

  2. Resiliencia a través de la biodiversidad.

  3. Basarse en energía proveniente de fuentes naturales.

  4. Pensar en sistemas: hacer énfasis en flujos y conexiones a lo largo del tiempo.

  5. Los residuos son comida. 

​​La economía circular va de la mano con conceptos como “ecoinnovación” y “ecodiseño”. La ecoinnovación es un proceso de creación por medio del cual desarrollan y se lanzan al mercado nuevos productos, servicios y tecnologías que reducen el impacto global sobre el medio ambiente, buscando la optimización de todas las fases de producción a través de la modificación de patrones de producción y consumo, procurando hacer un uso eficiente de los recursos naturales mediante el análisis de su ciclo de vida. Además de los beneficios que tiene sobre el medio ambiente, la ecoinnovación puede ayudar a aumentar la capacidad competitiva de una empresa a través de múltiples vías:
  1. Mejora de la operatividad y reducción de los costos mediante una utilización optimizada de recursos.

  2. Reducción de los costos de control de la contaminación y de gestión de residuos.

  3. Menor riesgo de incumplimiento de regulaciones medioambientales.

  4. Creación de nuevos mercados o nuevos segmentos de mercado.

  5. Mejora de la imagen y de la relación con los clientes, los proveedores, las autoridades y los empleados.

​​El ecodiseño, por su parte, se enfoca en el diseño de bienes y servicios sostenibles, buscando que éstos minimicen el impacto ambiental durante todo su ciclo de vida, desde su diseño pasando por la producción, uso y el fin de su vida útil. Para ello, a los criterios convencionales de cualquier proceso de diseño se deben sumar criterios de carácter ambiental. El ecodiseño trata de identificar los posibles aspectos e impactos ambientales de un producto/servicio basándose en el proceso de mejora continua, lo que permite tomar decisiones encaminadas a minimizar su repercusión en el medio ambiente y, a su vez, pueden suponer reducciones en costos ya que muchas veces implican cambios sencillos, por lo que el ecodiseño es una herramienta que puede aportar ventajas a una empresa.​


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