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Para transformar de manera sostenible los espacios, se debe comenzar con un proceso de reforestación para crear entornos protectores de especies nativas y la conservación de las áreas de importancia ambiental; por eso todos los actores del territorio deben aportar significativamente al incremento de la calidad ambiental regional, a la reducción del riesgo asociado al recurso hídrico y a la calidad de vida del habitante metropolitano. De igual forma, con el mejoramiento de la conectividad ecológica, social, estética, recreativa y de hábitat para la fauna, se armonizará su función urbanística y paisajística con sus funciones ecológicas y ambientales.​​ 
El Área Metropolitana del Valle de Aburrá, como autoridad ambiental competente en los municipios que conforman su jurisdicción (Caldas, La Estrella, Itagüí, Sabaneta, Envigado, Medellín, Bello, Copacabana, Girardota y Barbosa), teniendo en cuenta la ley 99 de 1993 en su Artículo 66 - Competencias de Grandes Centros Urbanos-, establece que los municipios, distritos o áreas metropolitanas cuya población urbana fuere igual o superior a un millón de habitantes ejercerán dentro del perímetro urbano las mismas funciones atribuidas a las Corporaciones Autónomas Regionales, en lo que fuere aplicable al medio ambiente urbano, entre otros. El Área Metropolitana del Valle de Aburrá queda facultada con la potestad de decidir qué ecosistemas estratégicos del contexto urbano del Valle de Aburrá pueden ser declarados como Áreas Protegidas Urbanas;y, de acuerdo con el decreto 2372 de 2010, el proceso de declaratoria a seguir, es el siguiente:

Ruta general para la declaratoria de un área protegida


De acuerdo con esto, desde el año 2008, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, con la movilización y participación decidida de la ciudadanía, así como con las administraciones municipales, inició un proceso de ruta declaratoria, que entre los años 2009 y 2011, logra la declaratoria de cuatro (4) Áreas Protegidas, así como el diseño de los Planes de Manejo de cada una de ellas, dando respuesta a la consolidación y fortalecimiento del Sistema Metropolitano de Áreas Protegidas –SIMAP-. Con la elaboración de los Planes de Manejo, en alianza con la Universidad Santo Tomás, sede Medellín, se emprende en el año 2012, una estrategia de educación y participación para su implementación y socialización que se enmarca en tres convenios de asociación (No 368 de 2012, No 260 de 2013 y No 226 de 2014). No obstante, para el año 2017 se da consecución a un nuevo convenio con la Corporación Unida Empresarial –CORPUEM- (No 158 de 2017) donde se imparten estrategias para el fortalecimiento institucional, interinstitucional e intersectorial en el territorio metropolitano; además de continuar con los procesos educativo-ambientales y de gestión para el fortalecimiento de ejercicios y propuestas que permitan generar estrategias acertadas para la administración y co-manejo de las cuatro áreas protegidas y otras estrategias de conservación.

Estas cuatro áreas protegidas han sido declaradas por la autoridad ambiental como: Parque Natural Regional Metropolitano el Volador, y como Áreas Protegidas de Recreación: la Asomadera, Nutibara y Piamonte. A saber:

Los planes de manejo de cada una de éstas, con vigencia de 5 años, deberán perseguir los objetivos de conservación que posibilitan el desarrollo de actividades de recreación pasiva, investigación científica y educación ambiental, aprovechando su importancia paisajística, su belleza escénica y valores ecológicos, sociales y culturales.​

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