piamonte  
En la ​actualidad, la urbanización ha estimulado el crecimiento poblacional en espacios de tierra reducidos, generando grandes concentraciones de personas alejadas de entornos naturales. El constante desarrollo urbanístico constituye espacios de color gris que se traducen en una total desconexión con el entorno y las demás especies que habitan el territorio.

Por esta razón, es comprensible la falta de empatía que existe hacia la biodiversidad. Es difícil para la humanidad, cuidar lo que no conoce y extrañar un ecosistema que nunca ha habitado. Pese a esto, el ser humano depende de la naturaleza para satisfacer sus necesidades y encontrar bienestar. Así, aunque esta separación es cada vez más notoria, las urbes necesitan de espacios que presten los diferentes servicios ecosistémicos.

Las Áreas Protegidas en contextos urbanos, son ecosistemas estratégicos que cuentan con una riqueza natural, social y cultural, oportunas para generar estrategias de educación y comunicación en pro de la conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que el territorio requiere. Esto conlleva al mejoramiento de las condiciones ambientales del territorio metropolitano del Valle de Aburrá y la calidad de vida de sus habitantes.

Es importante reconocer que en el territorio colombiano sólo se cuenta con cuatro declaratorias de Áreas Protegidas en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y son: Nutibara, Asomadera y Piamonte, con declaratoria de Áreas de Recreación, y Volador como Parque Natural Regional Metropolitano. Estas categorías de manejo se presentan de acuerdo al Decreto 2372 de 2010, en el que se especifica que un área protegida es un “área definida geográficamente que haya sido designada, regulada y administrada a fin de alcanzar objetivos específicos de conservación.”

De esta manera, es importante aclarar que cuando se hace referencia a conservación, se refiere a la preservación, restauración, uso sostenible y conocimiento de la biodiversidad. Las áreas protegidas que con diferentes categorías hacen parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas –SINAP- “(…) deben someterse a acciones especiales de manejo encaminadas al logro de sus objetivos de conservación” (Decreto 2372/2010).

Las áreas protegidas en Colombia, responden a la necesidad de proveer y conservar corredores estratégicos de biodiversidad que permitan tanto en el presente como en el futuro, el acceso a servicios ecosistémicos necesarios para el desarrollo humano. Los pilares epistémicos que justifican la existencia y la búsqueda constante de declaratorias de áreas protegidas, indican que a nivel del Estado, se está comprendiendo la importancia de armonizar el desarrollo con el ambiente, ya que el primero no es posible sin la existencia del segundo. En este sentido, las áreas protegidas en el contexto urbano, aportan en la armonización del crecimiento urbano y la consolidación de espacialidades públicas.​

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