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Las Áreas Protegidas en el contexto urbano del Valle de Aburrá, son escenarios en los que se puede garantizar la realización de procesos de conservación de la biodiversidad y la sostenibilidad de la prestación de los servicios ecosistémicos que éstas ofrecen, valiosos en su escala territorial. De acuerdo con sus Planes de Manejo, se resalta en el Parque Natural Regional Metropolitano Cerro El Volador: 91 especies de aves (4.9% de las existentes en Colombia), pertenecientes a 23 familias y 9 órdenes. Se destaca la presencia de 21 aves migratorias, además de ser uno de los sitios arqueológicos importantes del valle de Aburrá, por lo que fue declarado Bien de Interés Cultural Nacional.

Las Áreas de Recreación cuentan con múltiples especies arbóreas y más de 120 aves identificadas. El Área de Recreación Piamonte, por ejemplo es considerado un corredor urbano–rural con alto potencial de conectividad, además de que todas ofrecen servicios ecosistémicos relevantes en el contexto, tales como: espacio público natural, barrera para la expansión urbana, mirador natural, fijador de carbono y gases de efecto invernadero, espacio propicio para la educación ambiental, soporte de la conectividad ecológica, dispersión y polinización de semillas, valoración social del paisaje, recreación pasiva, esparcimiento, valores culturales y espirituales.

Sin embargo, lo más relevante en un contexto urbano no es solo la riqueza natural existente, sino el relacionamiento de actores que buscan, a partir de procesos educativos ambientales, la transformación mental y la comprensión de la ciudad como proceso híbrido que integra elementos tecnológicos, culturales y biológicos, necesarios para su sostenibilidad ambiental.

Por consiguiente, es necesario de igual forma, hacer relación a la normativa, y según esto, las áreas protegidas deberán:

  • Asegurar la continuidad de los procesos ecológicos y evolutivos naturales para mantener la diversidad biológica.
  • Garantizar la oferta de bienes y servicios ambientales esenciales para el bienestar humano.
  • Garantizar la permanencia del medio natural, o de algunos de sus componentes, como fundamento para el mantenimiento de la diversidad cultural del país y de la valoración social de la naturaleza. (Decreto 2372 de 2010).
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