El Volador posee una gran riqueza en cuanto a la avifauna presente, cuando lo visites puedes avistar diferentes especies; allí se han registrado alrededor de 106 aves, las más destacadas son: el gallinazo, la torcaza nagüiblanca, el petirrojo, el sirirí común, golondrina, el azulejo común, el canario, la reinita común, la mirla o mayo, el azulejo palmero, el batará carcajada, el carpintero real, elaenia copetona, el arrocero renegrido, el espiguero pizarra, el sirirí rayado y el jilguero común.

En cuanto al componente arbóreo de acuerdo a la información levantada en los planes de manejo se reportan alrededor de 117 especies, tales como: Tulipán africano, vara santa, ébano, guamo, urapan, pinos, casco de vaca, leucaena, madroño, caimito, guayacan amarillo y rosado.

Es importante destacar el valor cultural y social que adolece el Volador gracias a la participación y apropiación de algunos ciudadanos deportistas, caminantes y líderes del “Cerro”, dado que, desde su concepción arqueológica, representa un hito de ciudad, anotando que fue declarado Monumento Nacional en 1993, y como bien de Interés Cultural de carácter Nacional en 1998 expedida por el Ministerio de Cultura de Colombia.

Objetos de conservación:

  • Vestigios arqueológicos
  • Significación recreativa, social y cultural
  • Apropiación, tradición y conocimiento.

Objetivos de conservación:

  • Proteger la cobertura vegetal natural expresada en relictos de rastrojo alto y bajo, por su alta   riqueza en especies vegetales y la fauna asociada
  • Conservar los hallazgos de valor arqueológico
  • Mantener la unidad paisajística del Cerro como valor de apreciación social y cultural para los habitantes del Valle de Aburrá.

Bienes y servicios ambientales:

Son las funciones de los ecosistemas que generan bienestar tanto al entorno como a las comunidades que lo rodean. Estos protegen los suelos, regulan el abastecimiento hídrico y climático, son miradores natrales, se puede valorar el paisaje de la ciudad, son espacios de recreación y educación ambiental, además son un soporte para la biodiversidad allí presente, tienen un potencial arqueológico y cumplen con ser una barrera de expansión urbana.
>