El Índice de Calidad General en Corrientes Superficiales - ICACOSU - es un indicador que permite, de manera cualitativa, hacer un diagnóstico de la calidad del recurso hídrico. En las siguientes gráficas se muestran los perfiles ICACOSU promedio semestral en el río Aburrá - Medellín entre 2010 y 2015.

Análisis del comportamiento del ICACOSU

Cuando se observan las gráficas se evidencia que la calidad del agua en el río Aburrá - Medellín ha presentado la misma tendencia semestral entre los años 2010 y 2013, con leves variaciones asociadas a los cambios estacionales, es decir, a las temporadas de mayor o menor precipitación, así como al aumento en la cobertura de obras de saneamiento básico que han contribuido a la reducción de vertimientos de aguas residuales directamente sobre el río.

Al comparar los promedios del primer semestre de 2014 con los del segundo semestre de 2013, se destaca principalmente una disminución de la calidad del agua en las estaciones Primavera y Papelsa, que ostentaron durante el semestre anterior calidad aceptable y regular, respectivamente; y que pasaron a calidad regular y mala durante el primer semestre de 2014.

Asimismo, comparando los promedios del primer y segundo semestre de 2014, se destaca una mejoría en la calidad del agua para la estación Primavera, la cual pasó de regular a aceptable. Esto se debe a la dilución generada por el aumento de lluvias durante el segundo semestre de año 2014.

Por su parte, en la estación Puente Gabino se evidencia un cambio de la calidad pasando de regular en el primer semestre, a mala en el segundo semestre del año, tal como se observa en el siguiente cuadro comparativo. Este resultado puede estar asociado a efectos de escorrentía que se presentan en la zona, la cual cuenta con sector ganadero y agrícola que en periodo de lluvias aporta mayor cantidad de sólidos y arrastre de material orgánico, tanto en la cuenca del río Aburrá - Medellín, como en la cuenca de río Grande-Porce, la cual ingresa aguas arriba del punto de muestreo.

En cada una de las gráficas se puede constatar cómo la calidad del agua en el río se deteriora a medida que avanza en su recorrido, debido al incremento paulatino de la población asentada en las márgenes del río y las quebradas y al desarrollo de actividades humanas que generan vertimientos.

Las mejores condiciones en la calidad del agua se presentan en la estación San Miguel, cercana al nacimiento del río, con una clasificación aceptable. Seguidamente, las estaciones Ancón Sur y Antes de San Fernando, han exhibido una calidad del agua regular, que es atribuida a las aguas residuales domésticas e industriales vertidas desde los municipios de Caldas, La Estrella y parte de Itagüí, pues la totalidad de sus sistemas de alcantarillado aún no se encuentra conectada a la PTAR de San Fernando.

Por otra parte, la estación Después de San Fernando, monitoreada a partir del 2012, ha mostrado en general una calidad regular del agua, con un grado mayor de deterioro en comparación con la estación Antes de San Fernando. Por su parte, el tramo del río comprendido entre las estaciones Aula Ambiental y Ancón Norte presentó una mala calidad del agua, concentrándose su estado más crítico en las estaciones Puente Acevedo, Puente Machado, Niquía (monitoreada desde el año 2012) y Ancón Norte. En esta última el agua se encuentra cercana a una muy mala calidad, y cabe destacar que es la estación de monitoreo en la cual los niveles de oxígeno disuelto en el río son más bajos, como efecto de la acumulación de la carga contaminante y su respectiva demanda de oxígeno.

La mala calidad del agua en este tramo está asociada al aporte de carga contaminante desde otras subcuencas que impactan desde la estación Aula Ambiental, como son las quebradas Altavista, La Hueso, La Iguaná y La Santa Elena, además de la descarga de los interceptores de EPM a la altura del barrio Moravia que impactan fuertemente la calidad del agua en las estaciones Puente Acevedo y Puente Machado. De igual manera, antes de llegar a las estaciones Niquía y Ancón Norte existen múltiples descargas de aguas residuales domésticas e industriales, sumadas al aporte de quebradas muy contaminadas como La Señorita, La García y El Hato.

Finalmente, se encuentran las estaciones Papelsa (monitoreada desde el año 2012) y Puente Gabino, en las cuales se hace evidente una recuperación en la calidad del agua, presentando en general una calidad regular. Esta recuperación se atribuye a fenómenos de dilución y asimilación de contaminantes, favorecidos, entre otros factores, por la entrada de afluentes de buena calidad como el río Grande y las aguas turbinadas de la central hidroeléctrica La Tasajera; además, el aporte de aguas residuales en este punto del río es un poco menor, debido a la disminución de la densidad poblacional y a la vocación rural, en la cual se desarrollan actividades menos impactantes sobre el recurso hídrico.

  
  
  
  
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