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De las 83 captaciones que conforman la red de monitoreo de aguas subterráneas del Valle de Aburrá, 80 constituyen la red para el análisis piezométrico.

El monitoreo piezométrico se realiza con una sonda que está compuesta por un sensor, el cual, al tocar el agua, envía una señal que permite posteriormente tomar la medida de la profundidad del agua. Esta medición se hace con una periodicidad mensual.

Los puntos que pertenecen a la red piezométrica previamente fueron nivelados topográficamente, lo que permite obtener el nivel (altura) piezométrico restando a la cota del punto la profundidad a la que se encuentra el agua. Posteriormente, se procede a la modelación de la superficie piezométrica para el acuífero, teniendo en cuenta que el agua fluye desde los sitios de mayor potencial. En el mapa podemos ver la superficie piezométrica y las direcciones de flujo.

El monitoreo de los niveles de agua en un acuífero permite determinar las oscilaciones piezométricas ocasionadas por las variaciones normales de la hidrología regional y local, o debidas al impacto de la actividad humana que extrae el recurso para su utilización o que genera recargas al sistema. Un monitoreo periódico del nivel piezométrico permite, también, efectuar evaluaciones de la recarga actual del sistema hidrogeológico y, a su vez, permite trazar la tendencia de flujo de las aguas subterráneas.​

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