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Un Plan Comunitario de Gestión del Riesgo es un proceso participativo que se implementa en las zonas de la región metropolitana donde se han identificado y evaluado condiciones de riesgo. Los profesionales de la Unidad de Gestión del Riesgo, apoyados por el Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (SIATA), los organismos de respuesta, las 10 administraciones locales y con la participación activa de la comunidad, ejecutan un programa para el conocimiento, la reducción y el manejo de posibles emergencias o desastres naturales, específicamente, inundaciones o avenidas torrenciales, cuyo principal propósito es salvaguardar las vidas de los habitantes y de ser posible, sus pertenencias.

 

El Área Metropolitana del Valle de Aburrá busca por medio de estos planes fortalecer la capacidad de respuesta de los ciudadanos ante eventos adversos. De acuerdo a lo que propone la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo en Desastres (UNGRD) se implementan estrategias en cuanto a coordinación, notificación, capacitación y entrenamiento de la comunidad en compañía de los grupos de socorro y oficinas de gestión del riesgo, esto soportado en la Ley 1523: por la cual de adopta la Política Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres y se establece el Sistema Nacional de la Gestión del Riesgo de Desastres y se dictan otras disposiciones. En su Art. 2° De la responsabilidad estipula que “La gestión del riesgo es responsabilidad de todas las autoridades y de los habitantes del territorio colombiano y en cumplimiento de esta responsabilidad, las entidades públicas, privadas y comunitarias desarrollarán y ejecutarán los procesos de gestión del riesgo (…)".

La normativa actual ha permitido que, en el país, tanto a nivel regional como local, se estén generando una serie de estrategias que permiten el fortalecimiento de la gestión del riesgo. El Área Metropolitana del Valle de Aburrá, a través de la Unidad de Gestión del Riesgo de la Subdirección Ambiental, trabaja cada día para fortalecer las capacidades de preparación y respuesta en los municipios afectados por condiciones de amenaza tales como inundaciones y avenidas torrenciales y de esta manera mejorar la capacidad de afrontar emergencias y desastres en las comunidades y dependencias de los entes territoriales.

La participación de las comunidades es fundamental en cada una de las fases de construcción de los Planes Comunitarios de Gestión del Riesgo, ya que esto permite crear un puente de comunicación y trabajo conjunto entres éstas, las entidades y los funcionarios que tienen la responsabilidad de prestar los servicios de respuesta a emergencias: Bomberos, Defensa Civil, Consejos Municipales de Gestión del Riesgo, Cruz Roja, personal médico y de enfermería de los servicios de salud, la Policía Nacional y otros actores involucrados; y finalmente con sus propios vecinos, la comunidad y al territorio al que pertenecen.

 
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