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Los árboles, además de ser un símbolo emotivo del sistema natural, son un indicador de equilibrio y calidad de vida en el territorio del Valle de Aburrá.  Y el Área Metropolitana, como autoridad ambiental permanece alerta sobre su inventario, no solo en número sino en la cualidad de las especies arbóreas y su interacción con los demás elementos presentes en el ecosistema.

Al ser un elemento fundamental para la gestión del tema ambiental, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá articuló los esfuerzos de los 10 municipios que lo conforman y otras entidades públicas y privadas para crear el
Plan Siembra Aburrá, una estrategia que contribuye al mejoramiento de la calidad ambiental de la región y a disminuir el déficit arbóreo y de espacios públicos verdes del territorio. ​

UN PROBLEMA CON RAÍCES

Un árbol menos en el suelo metropolitano afecta la biodiversidad, la disponibilidad y regulación del recurso hídrico, e incrementa el riesgo de desastres naturales asociados a movimientos de masa y avenidas torrenciales.

Com
o medida general, según cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en las zonas urbanizadas debe haber mínimo 1 árbol por cada 3 habitantes y en cuanto al espacio verde per cápita, la OMS recomienda como mínimo 9 metros cuadrados de espacio público verde por habitante.

P
ara 2016, el número de árboles urbanos estimados en el Valle de Aburrá era de 522.000, lo que marcaba un indicador de 1 árbol por cada 7 personas, equivalente a un déficit aproximado de 700.000 árboles. Con poco espacio verde, pocos árboles y con ocupaciones indebidas en lo existente (vandalismo, maltrato, y talas no autorizadas) la región verde urbana también tiene que crecer en cultura ambiental. Cada árbol merece unos buenos vecinos, lo que significa que la responsabilidad está compartida entre todos los habitantes del Valle de Aburrá, que se requieren programas pedagógicos y comunidades sensibilizadas para hacer parte integral de las soluciones planteadas.
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BROTA EL PLAN SIEMBRA ABURRÁ

Elegimos vivir en ciudades y esta decisión tiene un impacto en términos ambientales, por eso en la medida que se densifique más la metrópoli, más determinante será el papel de las estructuras naturales para orientar las decisiones que se tomen en la planificación de su desarrollo.

L
a respuesta ante el creciente déficit fue crear el Plan Siembra Aburrá que aglutinó los intereses y las responsabilidades del Área Metropolitana, los 10 municipios, las mesas y colectivos ambientales, otras instituciones interesadas e iniciativas ciudadanas, sumadas a los esfuerzos de entidades departamentales, nacionales y, recientemente, redes y organismos de cooperación internacional para tener, en la parte más visible, la sinergia necesaria para llevar a cabo las siembras proyectadas de 1 millón de árboles a 2019, a través de diferentes programas y con la vinculación de la comunidad.

E
l Plan Siembra Aburrá, nació entonces como una estrategia que atiende el déficit de árboles, pero se encuentra respaldado por un sistema metropolitano que al mismo tiempo genere las condiciones de articulación de las políticas ambientales, de tal manera que cada acción puntual, cada siembra, sea coherente con las acciones integrales orientadas a la producción de material vegetal, manejo, conservación y mantenimiento de las especies arbóreas que embellecen y mejoran el ecosistema del Valle de Aburrá, para beneficio de toda la ciudadanía.

E
l Plan Siembra Aburrá desarrolla acciones para mejorar la calidad ambiental de la región, contribuye al mejoramiento de los índices de espacio público verde por habitante y árbol urbano, con tres componentes principales:

  • Articulación interinstitucional de los proyectos desarrollados por las entidades públicas, privadas, público-privadas, comunitarias y sociales en torno a la siembra de árboles.
  • Consolidar la información, los resultados e impactos.  Sumando acciones, para grandes soluciones.
  • Visibilizar toda la gestión interinstitucional en el componente forestal a todos los actores y territorio metropolitano. Informar a la ciudadanía.

Este Plan tiene conexión con una serie de estrategias que suman a los proyectos forestales que se ejecutan con distintos operadores:

  • Producción de material vegetal
  • Identificación de sitios de plantación (con apoyo de los Municipios)
  • Plantación y georreferenciación
  • Mantenimiento de la plantación

Sensibilización ambiental a la comunidad​

​Además, articula, visibiliza y consolida el resultado de la gestión de los proyectos como la Red de Viveros institucionales y comunitarios; las compensaciones exigidas por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales ANLA por proyectos desarrollados por el Área Metropolitana y los municipios; Áreas Protegidas Urbanas –APU-; Plan Quebradas; Brigadas Arbóreas Comunitarias, BanCO2 Metropolitano del Valle de Aburrá y el proyecto piloto del Ministerio de Medio Ambiente, “Bosques Para la Paz". Aportando al mejoramiento de la calidad de vida de la ciudadanía que habita el Valle de Aburrá.


El acuerdo metropolitano, un fruto necesario​​


​​E
l Acuerdo Metropolitano 19 de 2017 que “Adopta lineamientos y determinaciones en torno a la gestión del espacio público verde urbano, se crea el Fondo Verde Metropolitano y se reglamenta la reposición por tala autorizada de árboles en el área urbana del valle de Aburrá", genera un marco para conservar, restituir, incrementar y sostener el espacio público verde urbano. Y como figura importante se crea el Fondo Verde metropolitano que, con recursos financieros asociados a los trámites de aprovechamiento forestal, multas y sanciones, se utilizará para la adquisición de nuevo espacio público verde, preferentemente los espacios que integren los ecosistemas estratégicos, las áreas de importancia ambiental, las redes ecológicas urbanas y el sistema de espacio público.
​​
Con este Acuerdo, se busca incrementar los corredores naturales y poder conectar y ampliar las 52 redes ecológicas urbanas que existen en el Valle de Aburrá. En estas redes es donde se corre más riesgo, una interrupción en ellas puede desconectar la estructura natural urbana con la zona rurales y a su vez, perder la conexión de lo rural con lo regional y lo nacional.​​​​
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