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​​El más ambicioso y completo proyecto de infraestructura educativa del país se está ejecutando en el Valle de Aburrá. Son 36 colegios de calidad que buscan implementar la jornada única en todo el territorio. No es una apuesta solo en lo físico, sino un reto colectivo entre institucionalidad, docentes y ciudadanos.


La tarea se está haciendo, pero falta mucho trecho para lograr la graduación. Hay disciplina, compromiso, visión de futuro, pero no depende sólo de unos pocos. Cuando se habla de educación con calidad no existen los límites, porque siempre habrá una meta por alcanzar. Lo importante es dar siempre los pasos en la dirección correcta y los 10 municipios que integran el Área Metropolitana del Valle de Aburrá están alineados en alcanzar la certificación en calidad educativa en todo el territorio y hacer de la jornada única un potente instrumento para alcanzarla y convertirla en la mejor estrategia de transformación social.

Cuando se habla de calidad en la educación estamos hablando de la preparación de los maestros, la disciplina de los estudiantes, el compromiso de los padres de familia, pero también de la apuesta colectiva de una sociedad que entiende que no hay una ruta más segura para el progreso, la equidad, la prosperidad, la seguridad y la calidad de vida de los territorios que una educación de calidad en la que todos tenemos las mismas oportunidades.

Los esfuerzos colectivos hechos por los actores del territorio han sido enormes y el Valle de Aburrá es un ejemplo en el país en términos de cobertura educativa, pero en relación con la calidad hace falta avanzar hacia una mejor preparación del personal docente, incrementar la participación de los padres de familia en la construcción de programas y proyectos pedagógicos y comprometer muchos más recursos para el fomento de la investigación y aplicación de las nuevas tecnologías, la ciencia y la innovación.

Este especial de El Metropolitano pretende hacer visibles y palpables los enormes esfuerzos que viene haciendo la institucionalidad pública y privada, la academia, los empresarios, los líderes sociales y los ciudadanos metropolitanos, en busca de la calidad educativa como factor de cambio y de transformación social. Esos actores del territorio nos cuentan cuáles han sido y siguen siendo las mejores estrategias para asegurar la calidad educativa y qué tendríamos que seguir haciendo para lograr la certificación en calidad que les hace falta a cinco de los 10 municipios del Valle de Aburrá.

El informe especial que Ustedes tienen en sus manos es el reconocimiento a esos esfuerzos y el compromiso del Área Metropolitana de seguir articulando todas las iniciativas que propenden por la calidad de la educación, entendiendo que sólo educando a nuestros ciudadanos podremos superar la crisis de valores y de violencia que durante décadas han impedido cerrar las brechas sociales. Con la construcción de 36 colegios de calidad y el acompañamiento colectivo hacia la certificación educativa, el Valle de Aburrá está haciendo la revolución de los lápices.​​

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