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El liderazgo del Área Metropolitana y el compromiso de los 10 alcaldes del Valle de Aburrá permitieron la creación del primer fondo de infraestructura educativa del país. Allí están los 215 mil millones de pesos para 36 colegios de calidad en todo el territorio, cuyo fin es implementar la​​​ jornada única escolar. Hablamos con Fernando Rojas, su gerente.



Como un hecho sin antecedentes en el país, producto del liderazgo de los 10 alcaldes del Valle de Aburrá y de la fortaleza institucional del Área Metropolitana, el Gobierno nacional aprobó por primera vez en Colombia la creación de un Fondo Financiero de Infraestructura Educativa en el que se administraran los recursos necesarios para la construcción de 36 colegios de calidad en este territorio, dentro de la estrategia de hacer de la jornada única escolar un instrumento para la calidad de la educación en Colombia.


Ese fondo FFIE es gerenciado por Fernando Rojas y con él hablamos sobre la trascendencia que tiene para la aglomeración metropolitana una apuesta de semejante envergadura y por qué el Área un ejemplo de articulación en el país.

¿Cuál es el valor que tiene esta iniciativa del Área de liderar la creación del Fondo para la Infraestructura Educativa como único en el país?

Fernando Rojas: “El valor fundamental es que nuestros niños y jóvenes en el Valle de Aburrá lleguen lo más rápido posible a la jornada única, que además tiene varios componentes: de calidad, de alimentación, de infraestructura y de calidad docente. Esa combinación es el objetivo fundamental de todo el ejercicio de articulación y acompañamiento que hace el Área y que tiene en los municipios y en el Ministerio de Educación unos aliados estratégicos. El compromiso institucional en este territorio es prenda de garantía en el éxito del proyecto de construcción de los 36 colegios de calidad.

¿Cómo ha sido todo este proceso de trabajo conjunto en las instancias locales y nacionales?

Lo que viene pasando en el Valle de Aburrá es un ejemplo para el país y demuestra que cuando hay liderazgo y compromiso se pueden hacer las cosas, y hacerlas bien. Al final, el Área Metropolitana será una de las pioneras en jornada única en el país y de sus resultados, que creo serán extraordinarios, dependerá el futuro de esta experiencia del Fondo de Infraestructura Educativa que maneja el Ministerio de Educación.

¿El impacto en los territorios va más allá de lo físico?

Por supuesto. Acá se aplican conceptos de sostenibilidad y competitividad desde el modelo educativo, que a su vez impactan lo ambiental y lo social. Acá no es más importante intervenir un proyecto como un espacio físico, sino de hacerlo de manera integral, asegurando, por supuesto, su confiabilidad arquitectónica y estructural, sino su relación con el entorno que lo rodea, es decir, con la ciudadanía. La sostenibilidad de la que hablamos es aquella que se desprende de las relaciones entre lo urbano y lo rural, porque el proyecto está pensando para impactar positivamente a la gente que está por fuera del sistema educativo, o que si lo está no está recibiendo una educación con calidad que le permita ascender en la escala humana y profesional.

¿Cuáles han sido los aprendizajes de un proyecto como este de tal tamaño y compromiso con la comunidad educativa y su viabilidad en el resto del país?

Los aprendizajes han sido mutuos y todos muy valiosos, porque este Fondo se creó exclusivamente para poder sacar adelante los 36 colegios de calidad que lidera el Área. Eso de por sí representa un voto de confianza del Gobierno nacional a la capacidad gerencial y administrativa del Área y un espaldarazo a la gestión de los 10 alcaldes del Valle de Aburrá. Aquí hay un liderazgo institucional muy fuerte y valioso. Otro valor agregado es que la planeación y el conocimiento de los territorios para este tipo de iniciativas resulta trascendental. Si se planea bien, se acompaña con rigor y se ajustan los proyectos, el proceso de ejecución se garantiza. Y el tercer gran aprendizaje es la capacidad de gestión. Lo que aquí ha pasado es extraordinario, porque los alcaldes, sus equipos de trabajo, los contratistas y las instituciones del orden local, regional y nacional se han podido sentar a acordar juntos las rutas de trabajo. En eso, como lecciones aprendidas, el Área Metropolitana es un socio estratégico para los proyectos y programas que el Gobierno nacional piense en desarrollar en este Departamento y en otras ciudades del país.


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