​Jhon Alexander Echeverri Acosta es uno de los 50 mejores profesores del mundo, según el Global Teacher Prize, y es de Envigado. Trabaja en la I.E. Comercial y tiene en su ADN el tema ambiental. Es un referente de calidad educativa.

Está entre los 50 mejores profesores del mundo, según el Global Teacher Prize, pero ni se inmuta. Acaba de recibir un premio internacional de la Fundación Terpel, pero sigue como si nada. Bueno, se mantiene en lo que es, un educador con alma ambiental y un ciudadano metropolitano comprometido con la calidad educativa.

Se llama Jhon Alexander Echeverri Acosta, maestro de la I. E. Comercial de Envigado, y hablamos con él sobre cuál es su visión del territorio metropolitano, el valor de fomentar una educación con calidad y pertinencia en todo el Valle de Aburrá y cuál debe ser el papel de los maestros en el proceso de transformación social que necesita el país.

¿Cómo podríamos mejorar todo el proceso de articulación que desarrolla el Área para que el Valle de Aburrá sea un lugar más equitativo, sostenible y competitivo, con la educación como instrumento de cambio?

El Área Metropolitana es un acto fundamental en el desarrollo sostenible de nuestro territorio, porque yo he sido testigo de todo el trabajo que realiza por la protección del ambiente y el fomento de la educación ambiental en las aulas. De hecho, en la I.E. Payán de Envigado, estamos trabajando proyectos sostenibles para mejorar las condiciones ambientales del municipio en torno a la calidad del aire, la reforestación de las quebradas y el uso eficiente de la energía. El Área entiende que la transversalidad de los proyectos es lo que los hace eficientes y sostenibles, sobre todo cuando se trabaja en equipo y de forma sistémica.

¿Cuál es la clave para asegurar el éxito de todo ese trabajo articulado?

Las alianzas que se han generado son muy valiosas y trascienden lo público, van más allá de los períodos de gobierno. El trabajo en equipo, en el que los más pequeños y los grandes, con el acompañamiento de sus padres y de sus maestros, hacen posible lograr acuerdos de sociedad. Que los jóvenes nos empoderemos y hagamos visibles y posibles las soluciones a las problemáticas, a través de ejercicios de investigación en los propios territorios. La clave es involucrar a todo el mundo, incluidos los padres de familia, porque la revolución de la educación es la misma revolución que se hace dentro de las familias.

¿Qué hace falta para hacer realidad el poder transformador de la educación?

El convencimiento de que así es y, después de ello, que el Estado asegure los recursos necesarios para adelantar los programas y proyectos que la educación necesita para llegar a todos por igual.

Usted es un referente mundial de buena educación, ¿cuál es el mensaje que les envía a los ciudadanos metropolitanos de este Valle de Aburrá?

Que todos tenemos una obligación ética y en valores con nuestros entornos. Tenemos que seguir motivando a todos los ciudadanos a trabajar en equipo en la búsqueda de las soluciones que afectan a nuestras comunidades. Somos cada uno de nosotros los protagonistas del cambio y los agentes de transformación del país hacia una cultura de paz y convivencia.​


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