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Nuestra mirada del territorio es integral y sistémica. No sólo busca resolver el problema de calidad del aire, sino proteger y conservar nuestros bosques, quebradas y avifauna.

Para el Área Metropolitana del Valle de Aburrá ha sido fundamental haber definido e identificado desde el comienzo de nuestra administración que el macroproblema del territorio está fundamentado, entre otras, en la débil articulación y concertación de los actores públicos, privados y sociales para avanzar en el desarrollo sostenible y sustentable, en la equidad humana y territorial y en la convivencia y la paz.

De ahí que el diálogo y la concertación sean para nosotros los instrumentos esenciales del relacionamiento con todos los actores del territorio y la apuesta por la consolidación de una Gobernanza metropolitana.

La mirada integral y sistémica que venimos haciendo desde lo local, sin desconocer nuestras interdependencias con lo regional y lo nacional, ha posibilitado la identificación de problemas complejos y, por ende, la búsqueda de soluciones basadas en el conocimiento científico y el rigor técnico.

La gestión de la calidad del aire es una de ellas, quizás la más visible ahora ante una nueva cultura ciudadana y mayor conciencia ambiental, pero que tiene muchas ramificaciones y múltiples acciones. La regeneración de los ecosistemas estratégicos urbanos es la más grande apuesta que estamos haciendo para restablecer el equilibrio que se rompió hace décadas como consecuencia del acelerado crecimiento urbanístico, del parque automotor, de las industrias, de la mayor demanda de servicios y, por ende, necesitamos mitigar sus efectos sobre el hábitat.

Esa regeneración de los ecosistemas pasa por la protección de nuestra fauna y flora silvestre. Estamos trabajando sin tregua en la declaratoria de áreas protegidas urbanas (ya tenemos 7) ; completamos 12 territorios libres de fauna silvestre en cautiverio y en 15 días, Caldas podrá certificar que no existen vehículos de tracción animal en su jurisdicción, tal como ocurrió hace dos tres semanas en Barbosa, con lo que los en 10 municipios del Valle de Aburrá queda abolida esa práctica de maltrato animal.

Hemos sembrado más de 800 mil árboles en todo el territorio y vamos a cumplir la meta de un millón al finalizar 2019, mientras el Plan Quebradas ha logrado intervenir 19 afluentes y recuperar sus caudales para el río Aburrá- Medellín, el gran eje articulador del área metropolitana.

En las áreas de influencia de los grandes proyectos de conectividad vial adelantamos la construcción de senderos para la ciclocaminabilidad y estamos haciendo bancos de biodiversidad, es decir, sembrando árboles de distintas especies para recuperar la fauna que tuvo que huir de la ciudad y, a su vez, fortalecer el paisajismo urbano. Medellín, por ejemplo, viene haciendo un esfuerzo enorme y cuantioso en la construcción de 30 corredores verdes y la recuperación de los parques de la ciudad con énfasis en pisos blandos, jardines colgantes y separadores naturales.

Los resultados entregados por el Comité Interinstitucional de Flora y Fauna de Antioquia, la semana pasada, resultan alentadores en torno a la lucha contra el tráfico de especies, dada la tendencia a la baja que se viene dando en los últimos años en relación con la venta ilícita de fauna silvestre y el aumento en la entrega voluntaria de animales exóticos.

Tenemos que fomentar la conciencia ciudadana y la denuncia de actividades ilegales que atentan contra el equilibrio de los ecosistemas. De ahí que el llamado es a que nuestros animales deben vivir en libertad y en sus hábitat naturales. Estamos a tiempo de suscribir un “Compromiso natural” con el Planeta.

Eugenio Prieto Soto

Director del Área Metropolitana del Valle de Aburrá