"The goal is knowledge everything else is secondary, with knowledge comes wisdom and tolerance"
"El objetivo es el conocimiento, todo lo demás es secundario, con el conocimiento llega la sabiduría y la tolerancia" Wade Davis, autor de One River
La región metropolitana y el desarrollo turístico
Imaginar el valle de Aburrá como un territorio con altos niveles de desarrollo turístico, podría parecer descabellado o una ilusión vana, si se tiene en cuenta nuestra tradición reciente como ciudad y región asociada a la crisis, al declive de nuestra economía manufacturera y cafetera, al deterioro de nuestra estructura social y al auge del narcotráfico, la delincuencia y el terrorismo, que tanto mal nos han hecho durante las décadas finales del siglo pasado.
Hoy, el desarrollo global del turismo, evidencia que este sector es una de las más potentes alternativas para nuestros países, tal como lo ha planteado en diversos escenarios la Organización Mundial de Turismo y como se demuestra en los indicadores globales de este sector económico.
Los países de Latinoamérica y en general el sur del planeta, tienen el reto potencial de alcanzar positivos niveles de desarrollo humano y auge económico, preservación de su identidad cultural y gestión sostenible de su ambiente urbano y rural, en el marco de una propuesta para la gestión de un turismo que permita de manera simultánea insertarnos en los mercados globales y progresar económicamente teniendo como base el desarrollo sostenible y equilibrado, planificando, gestionando y consolidando estrategias y proyectos coherentes con el territorio y la cultura local .
Nuestro valle de Aburrá es un entorno maravilloso, con características paisajísticas sorprendentes y una estructura natural rica y diversa. Cada mañana, la luz del sol naciente baña las montañas del occidente, y a lo largo del día transforma la luminosidad del valle con intensidades y matices cambiantes, hasta llenar de colores la ladera oriental al atardecer, una fiesta luminosa que a menudo se torna mágica. Seguramente, por estas características y algunas otras como su clima, su riqueza hídrica, de flora y fauna, los antiguos pobladores de esta región se asentaron en este bello enclave geográfico y nos heredaron este entorno del río Aburrá, un valle por descubrir.
Desde sus orígenes y particularmente durante las décadas recientes, nuestros municipios han expandido su área y su población en niveles comparables sólo con la inmensa transformación de las ciudades inglesas a finales del siglo XVIII con la denominada Revolución Industrial. De las pequeñas villas, hemos pasado a nuestras actuales poblaciones con estructuras urbanas consolidadas, asociadas a la gran centralidad metropolitana de Medellín, que proponen un entorno diverso y rico como alternativa para la vida de todos.
A mediados del siglo pasado, la región metropolitana contaba con una población cercana a los trescientos mil habitantes. En tan sólo cinco décadas se ha multiplicado por diez hasta tener más de tres millones de personas, y como es natural, en este proceso histórico se han incrementado y diversificado las demandas de infraestructura, servicios y espacios, se ha vuelto complejo el sistema de relaciones sociales, políticas y funcionales así como la estructura de flujos y de movilidad en nuestro territorio.
A lo largo de estas décadas se ha consolidado una realidad metropolitana, que supera claramente la vida tradicional, integrando la sociedad y el valle en una gran ciudad de escala supra municipal, una ciudad que se extiende por diez municipios, que de manera creciente tiende a integrarse con los valles vecinos al oriente y occidente, mediante potentes flujos y relaciones.
En este proceso, fue surgiendo la rica trama y urdimbre de relaciones entre nuestra sociedad y nuestros municipios, entre nuestra gente y el territorio, que tiene como una de sus consecuencias más evidentes, la consolidación de la llamada región metropolitana, este territorio conformado por entidades territoriales intensamente integradas, que ha superado la llamada conurbación – tan evidente por ejemplo en el centro del valle entre Medellín y Bello al norte y Envigado e Itagüí al sur – y que genera una "nueva ciudad", articulada mediante flujos, que no reconoce límites para el desarrollo de nuestras vidas, en la que, la educación, la cultura, la recreación y el ocio se dan de manera integrada, el empleo y los negocios son un asunto interdependiente y en la cual los asuntos ambientales, económicos, espaciales y de movilidad y transporte, claramente tienen una magnitud que supera por mucho la escala de los municipios tradicionales, planteando para todos el reto inmenso de trabajar de manera articulada por un futuro común e interdependiente.
Enmarcado en el valioso proceso de recuperación de nuestra sociedad, que nos permite superar los muy lamentables momentos de nuestra historia reciente, estamos planteando este bello reto denominado Aburrá, un valle por descubrir, para que todos seamos turistas de nuestro territorio y además convirtamos este valle en un destino a descubrir por el país y el mundo.
Construir elementos de integración que complementen y fortalezcan de manera equilibrada la sostenibilidad y calidad de esta realidad metropolitana, ha sido y será cada vez más, uno de los retos fundamentales de nuestra sociedad.
Como uno de los más trascendentales productos de nuestro trabajo conjunto con los municipios, entregamos para la región metropolitana el Plan de Desarrollo Turístico del Valle de Aburrá, un valle por descubrir, que enmarcado en el conjunto de planes y procesos adelantados en estos últimos años por otras entidades y por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, plantea una alternativa deseable y posible para el desarrollo de nuestras comunidades y de nuestro entorno.
Consolidar nuestro valle como un territorio desarrollado a nivel turístico, será sin duda alguna, uno de los privilegios más importantes que tendrá nuestra sociedad en las próximas décadas.
JORGE PÉREZ JARAMILLO
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